Blog de miguelmaldonadoq

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Escrito por miguelmaldonadoq 21-03-2018 en #youtube. Comentarios (0)

Si quieren ver el video de la historia aquí les dejo el link

https://www.youtube.com/watch?v=LYWjWDOe-Zw

"25 de Enero" Por: Miguel Maldonado

Escrito por miguelmaldonadoq 16-03-2018 en amor. Comentarios (3)


Con los zapatos en la mano, Drago bajaba muy rápidamente las escaleras de su departamento porque ya había llegado el Uber que lo llevaría al aeropuerto, un Nissan Versa café del año 2014 estacionado a no más de nueve metros de su casa, lo esperaba con las luces intermitentes encendidas. “¿Uber para Drago?” preguntó  un señor como de cuarenta y siete años con una voz ronca, de fumador. Drago asintió con la cabeza y subió en la parte de atrás.

  “¿Seguimos la ruta predeterminada? O le gustaría irse por alguna ruta en especial” volvió a preguntar el conductor y Drago mientras se amarraba las agujetas contestó. “Siga el navegador por favor”. Vestido con los típicos pantalones deportivos Adidas negros con rayas blancas a los lados y una chamarra que hacía par. Drago se preparaba mentalmente para subirse a un avión por primera vez en su vida.

  El camino al aeropuerto fue muy rápido, todos los semáforos estaban bien coordinados y no había nada de tráfico, parecía que el destino quería que Drago llegara temprano al aeropuerto y esto le empezó a dar confianza, se sentía más seguro y los nervios desaparecían poco a poco, el único problema era que como era la primera vez que viajaba quería ser muy precavido y salió cuatro horas antes de su casa, pensando que en el transcurso al aeropuerto iba a ser como mínimo treinta minutos, pero para cómo iban las cosas sería un viaje de menos de diez minutos.

  “Llegamos.” Dijo el conductor mientras se bajaba para abrirle la puerta a Drago, quien se bajó y se despidió con un “Gracias”. Ya en el aeropuerto Drago buscó el lobby de su aerolínea para poder documentar su maleta y poder pasar a la sala de espera. El aeropuerto era chico, uno típico de provincia en donde solo tienen una banda para recoger las maletas. Estaba sorpresivamente sucio, y debido a la hora no había mucha gente. Drago encontró un lugar para sentarse junto a los grandes ventanales que tenían vista hacia a pista de aterrizaje, era una mañana de invierno fría, con un poco de neblina y el sol estaba en un punto en el que te alumbra, pero todavía no te calienta, prometía ser una tarde calurosa.

  Ya sentado y con mucho tiempo de sobra, se le ocurrió llamara a su novia Karen para avisarle que ya estaba en el aeropuerto. Karen era una mujer de su misma edad, veintiocho años, era de piel muy blanca, delgada, estatura promedio y con una cara de ángel, nariz chica al igual que su boca, unos ojos azules que no eran muy grandes, pero contrastaban perfecto con su cara. Su pelo negro le daba el toque final a lo que él consideraba perfección. Era una mujer muy tranquila que podía quedarse en su casa todo un fin de semana viendo películas o podía salir de fiesta y no tenía ningún problema. Ella y Drago llevaban cinco años de noviazgo, pero hace uno ella tuvo que irse a vivir a otro estado debido a su nuevo trabajo.

 

  Después de varios intentos que solo resultaron unas llamadas perdidas, él sabía que ella nunca escuchaba los mensajes que la gente dejaba en el buzón de voz. Decidió dejarle uno sorpresa y marcó una última vez. “Deje su mensaje después del tono” dijo una grabación. “Karen yo sé que nunca escuchas estos mensajes y me voy aprovechar de eso para hacer algo arriesgado” mientras decía esto estaba buscando en su maleta de mano una caja chica, no más grande que la palma de su mano. “en este momento tengo en la mano una caja que lleva dentro tiene un anillo con el cual te voy a pedir que te cases conmigo, pero shh no le vayas a decir a Karen porque quiero que sea una sorpresa, ya quiero llegar, te amo”.

  Después de un rato de estar sentado le empezó a dar hambre y se paró a comprar algo de comer. El sándwich más caro de su vida, la etiqueta marcaba ciento veinte pesos por dos rebanadas de pan y una miseria de jamón, el hambre no lo iba a dejar estar tranquilo y todavía faltaba mucho para que su vuelo saliera. Se acercó a la caja y una vez más buscó en su mochila su cartera y cuando la encontró salió junto a una playera que tenía guardada ahí para emergencias, no se dio cuenta que cuando salió la playera también se le cayó la caja con el anillo. Drago pagó y fue a buscar su asiento una vez más, dejando la caja con el anillo en el suelo de esa tienda.

  Cuando regresó a su asiento este ya había sido ocupado por unas señoras que traían muchas más maletas de las que cualquier persona creería necesarias. Como no había mucha gente no se tardó en encontrar otro lugar, en este nuevo asiento ya no tenía vista a la pista de aterrizaje, ahora tenía vista hacia un carrito de limpieza como los que tienen las mucamas en los hoteles, solo que este era amarillo y tenía muchos trapos encima, como si estuvieran tapándolo, como si estuvieran ocultando algo ahí.

  Treinta minutos habían pasado desde que llegó y ya parecía una eternidad, lo que más le costaba era pensar que faltaban todavía tres horas y veinte minutos para que saliera su avión, “Esto me pasa por estar nervioso y querer salir mucho más temprano de lo que debería de mi casa” se dijo a él mismo.

  Pasaron cinco minutos que se sintieron como una hora cuando Drago empezó a escuchar gritos, se volteó y encontró a un señor que claramente era de otro país, hablaba en un idioma que él no conocía. Era un señor alto, de piel blanca y con pelo negro y estaba peleando con un señor de intendencia. Por más que lo intentaba Drago no entendía que quería decir el señor, simplemente señalaba y empujaba al señor de intendencia que era mucho más chico y tenía un overol amarillo. 
Justo cuando se iba a parar a ayudar al señor de intendencia que claramente no podía defenderse solo contra el señor extranjero, el intendente se volteó a ver directamente hacia él. Drago se paralizó por un instante, pero después entendió que no lo veía a él, sino al carrito que estaba a lado y el intendente se volteó y salió corriendo al lado opuesto, después de eso Drago se acercó al carrito, antes de que pudiera tocarlo este explotó

  Unas horas después sonó el despertador, Karen se vistió muy rápido y prendió su teléfono para encontrar varias llamadas perdidas de Drago y un mensaje en el buzón de voz el cual no escuchó, pero tampoco borró. Salió de su casa y se subió a su coche y conectó su teléfono al auxiliar para poder escuchar música. 
Se acercó al aeropuerto había mucho tráfico y un policía desviando a todos los coches y evacuando a todas las personas, pudo acercarse al policía y le pregunto qué estaba pasando y él le contestó. “Están evacuando todos los aeropuertos del país por el atentado que hubo en la mañana”.

De inmediato Karen intento llamar a Drago, pero la llamada nunca entró, así que prendió el radio y sintonizó una estación de noticias en la cual una reportera estaba hablando “Los primeros informes que nos llegan del atentado en el aeropuerto de Yucatán es que fue una bomba y hasta el momento no han encontrado ningún sobreviviente”. 
Cuando escuchó esto Karen entró en un estado de shock y no pudo hacer nada, estaba paralizada. El radio seguía sonando “El aeropuerto está destruido en su totalidad”. En el segundo en el que se pudo mover sacó su teléfono y vio el mensaje del buzón de voz y lo reprodujo. “Karen yo sé que nunca escuchas estos mensajes…”

Maldonado, M. (2018). 25 de enero.  México: UPAEP



Aeropuerto

Escrito por miguelmaldonadoq 13-02-2018 en Historia. Comentarios (2)


El sol brillaba por las ventanas, pero el clima seguía teniendo ese frío que dejo la noche, reflejaba por los ventanales, en la pista de aterrizaje se podía ver un poco de la neblina, era una mañana fría pero que prometía calor para la tarde, pocas nubes en el cielo entre las cuales el sol podía asomar sus rayos.

El aeropuerto era chico, uno típico de provincia donde solo tienen una banda para recoger las maletas, sorpresivamente estaba más sucio de lo usual, como si no lo hubieran limpiado en dos o tres días, tenía solo una pantalla donde se mostraban los tres vuelos más cercanos, y no tenía más gente de la que puedes encontrar en un restaurante a la una de la tarde un viernes.

La gente no hacía mucho ruido, solo se podían escuchar una o dos platicas que sonaban más como susurros que como palabras, pareciera que había más gente que trabajaba ahí que gente que fuera a viajar, muy pocos de ellos en movimiento la mayoría estaba sentada en una silla típica de aeropuerto, de esas que son de metal y tienen un asiento acolchonado que es más duro que un tequila derecho por la mañana.

Viendo por los ventanales sentado en una de esas sillas estaba Drago, un joven de pelo corto y obscuro siempre despeinado, ese pelo no había tenido el toque de gel desde sexto de primaria cuando era obligatorio ir peinado para atrás con mucho mas gel del necesario, con una estatura de un metro ochenta centímetros Drago parecía un helado derretido por los rayos del sol, desparramado en la silla con la espalda baja tocando el borde del asiento, casi cayéndose.

Junto a la ventana estaba un carrito de limpieza como los que traen las mucamas en los hoteles, solo que este era amarillo y tenía una escoba y varios productos de limpieza, pero sobre todas esas cosas había trapos, muchos más de los necesarios, como si estuvieran ahí tapando algún secreto.

En la mano Drago tenía su celular, y estaba pensando en el último mensaje que le iba a mandar a su novia antes de subirse al avión que empezaba el abordaje en quince minutos. El cañón de Nacapule, sonaba como un buen lugar para viajar con su novia, un lugar con un ecosistema muy rico y muy diferente, pasaba de desierto a tropical en menos de diez metros, sonaba como el lugar perfecto para proponerle matrimonio al amor de su vida.


Drago, una persona muy callada, una persona que le gustaba más escuchar a la gente que hablar, le gustaba más un buen libro que una buena fiesta y su hazaña más grande había sido decirle a la mujer que le gustaba que fuera su novia, iba a hacer un viaje de cuatro horas para proponerle matrimonio a la novia con la que llevaba poco más de dos años.

Vestido con unos pants deportivos y una chamarra que era par con ellos, Drago se preparaba para hacer la hazaña más grande de su vida y se podía ver por el color de su piel que normalmente era blanco y por tal momento estaba un poco rojizo y si la escena no estuviera en pausa se podría ver como movía la pierna a una velocidad que nunca antes la había movido.

Si voltearemos la escena y viéramos a Drago de espaldas, podríamos tener muy en claro el último mensaje que le mando su novia “ya quiero que llegues, te amo”.